Sobre mí

Quién soy y cómo acompaño

Soy Eva Creixell, psicóloga y terapeuta.
Acompaño a personas adultas, adolescentes y familias en procesos de autoconocimiento, regulación emocional y cambio vital.

Muchas personas llegan a consulta con una sensación de malestar difícil de explicar: saben que algo no está bien, pero no acaban de entender qué les pasa. Otras llegan identificadas con la neurodivergencia, con una exigencia interna muy alta o con la sensación de no encajar del todo.

Mi trabajo consiste en acompañar desde un lugar profundo, cercano y respetuoso, ayudando a entender qué está sosteniendo ese malestar y a construir una forma de vivir más consciente y alineada con uno mismo.

A quién acompaño

Acompaño a personas que se encuentran en distintos momentos vitales, entre ellos

Personas adultas que viven ansiedad, estrés, cansancio vital o estados emocionales intensos

Personas que atraviesan conflictos relacionales, de pareja o familiares

Adolescentes en procesos de cambio, búsqueda de identidad o dificultad emocional

Personas con altas capacidades (AACC) o TDAH, así como a sus familias

Personas que sienten que “hay algo más” y quieren profundizar en el autoconocimiento

Cada proceso es único, y el acompañamiento se adapta al momento vital y a las necesidades de cada persona.

Mi manera de acompañar

Concibo la terapia como un espacio seguro, donde no hay prisa ni juicios.
Un espacio donde poder parar, escuchar el cuerpo, dar lugar a las emociones y comprender qué está pasando a un nivel más profundo.

Trabajo desde valores que considero esenciales en el acompañamiento terapéutico:

Profundidad

Para ir más allá del síntoma y su origen

Humildad

Respetando el ritmo y proceso de cada persona

Diversión

Como ligereza, humanidad y vínculo auténtico

Investigación

Desde una mirada curiosa y abierta al proceso

Acompañar no es dirigir ni corregir, sino caminar al lado, sosteniendo y ayudando a comprender.

Si sientes que puede resonar contigo

Si estás leyendo esto y algo de lo que explico te resuena, es posible que este sea un buen momento para iniciar un proceso terapéutico.

La primera sesión sirve para conocernos, entender qué te trae y ver si esta forma de trabajar encaja contigo. No hay compromisos cerrados ni expectativas impuestas.